sábado, 12 de septiembre de 2009

El hombre comediante del mundo.

" Habría que ser más astuto de lo que es el hombre para disfrutar a fondo del chiste que supone que el hombre se considere el fin de todo el universo y de que la humanidad declare seriamente que sólo se contenta con la perspectiva de una misión universal. Si el mundo fue creado por un Dios, ese Dios ha creado al hombre para ser su mono, para una diversión permanente para esa eternidad suya tan excesivamente larga. La armonía de las esferas alrededor de la Tierra sería la carcajada del resto de las criaturas que rodean al hombre. El dolor le sirve a ese ser inmortal que se aburre para hacer cosquillas a su animal favorito, para disfrutar con sus actitudes trágicas y orgullosas, y con las interpretaciones que da a sus sufrimientos, y sobre todo para la invención intelectual de la más vana de las criaturas, por ser el inventor. Porque el que inventó al hombre para reírse de él tenía más ingenio que él, y también disfrutaba más de su agudeza. Incluso hoy, que nuestra vanidad tiene la voluntad de humillarse, nos juega una mala pasada: nos hace creer que los hombres seríamos, al menos en lo que a esa vanidad se refiere, algo incomparablemente milagroso. ¡¡¡¡Nosotros, únicos en el mundo!!!!! ¡¡ Qué cosa tán inverosímil !! Los atrónomos, que con frecuencia ven un horizonte alejado de la tierra, explican que la gota que representa la vida en el mundo no tiene la menor importancia ante la totalidad del inmenso océano del devenir y del perecer; que hay numerosos astros, de los que nada sabemos, con características similares a la Tierra para generar la vida, aunque en realidad, sólo son un puñado pequeño en comparación con el infinito número de planetas en los que no se dió el primer impulso de vida o que se han curado de él hace mucho tiempo; que el tiempo que duró el impulso de la vida en cada uno de esos astros, comparado con la duración de su existencia, ha sido un instante, un relámpago seguido de largos espacios de tiempo, y que, en consecuencia, la vida no es el objetivo ni el fin último de la existencia del universo. La hormiga en el bosque quizá también se cree el objetivo y el fin del bosque, así como nosotros en nuestra imaginación creemos que la destrucción de la humanidad supone el fin de la tierra. Y somos modestos cuando nos detenemos allí y nos imaginamos un ocaso general del mundo y de los dioses para celebrar solemnemente los funerales del último mortal. El astrónomo más desprejuiciado solo puede imaginar una Tierra sin vida como el sepulcro iluminado y flotante de la humanidad."

"El caminante y su sombra", Friedrich Nietzsche.

viernes, 10 de julio de 2009

"Una boca que susurra bocanadas de arañas y grillos y que vomita conejos de colores y que succiona óxido del aire y escupe memorias bipolares"



Víveme, torniquete chorreante, en un amanecer plagado de marchitas carencias existenciales porque he fingido.
He fingido el tacto, labios aterciopelados, su perfección geográfica accidental, mi anhelo más codiciado.
He fingido amar, susurrantes palabras de canciones de cuna, sobreviviendo a la ternura, temiéndole al ser amado.
He sangrado, fingiendo placer y dolor. Recordando cada puñal, cada penitencia, a mi propio ser asumido en defecto.
He fingido morir, degustando la mentira que nadie quiere percibir, saboreando las lágrimas teñidas de vergüenza, gozando mi última tormenta.
He fingido escribir, sombríos corazones torturados, desangrándose en carmesíes llantos, encadenados al suicidio rodante.
Simplemente he fingido fingir.

lunes, 25 de mayo de 2009



Al parpadear ... Al parpadear ...


Una mesa, un revolver sobre una mesa. Una sola bala esperando ese destino cierto. Ojos angustiados mirando una mesa tentadora. Al parpadear... un parpadeo como el aleteo de una mariposa...


Y despues del aleteo de esa mariposa...


Una mesa ensangrantada, y unos sesos sobre ella. Una bala alojada con su destino cierto. Ojos muertos, desorbitados en la nada. Una mirada sin forma.


El poder del aleteo de una mariposa... Al parpadear... Al parpadear...

miércoles, 13 de mayo de 2009

ACUOSA GUTURAL

Se largó a llover. Alguien se largó a hablar... shhhh... escuchemos la lluvia contra la vereda, ¿No escuchas que te esta susurrando vocales sueltas?, de a una de a una de a una... y a veces de a dos de a dos... Hay viento, hay desgano, hay frio, hay objeto, no hay sujeto. Alguien solamente escupe consonantes. No hay concordancia entre los susurros y los escupitajos. Hay objeto, no hay sujeto.

miércoles, 15 de abril de 2009

CafeinA





¿Y será que la gente inteligente se dedica a vivir la vida en vez de a contarla?

Un rostro pálido. Un rostro amigable. Una cara llena de colores revolucionarios. Una cara fotografiada por una mente en blanco. Un ladrón que había robado un rostro dentro de su cabeza. Una constitución que no condenaba el hurto simbólico del alma. Una voz que impactaba contra otra. Dos voces supervivientes a través de los años. Dos voces que sufrían el mismo impacto, y de la colisión... burbujas, algunas tímidas otras atrevidas, que estallaban en simples chispas de diversos colores que rememoraban a un cordón desatado, a esos 7 locos cuerdos o a esa mirada que no tiene ganas de ver nada. Son burbujas, son chispas, es una atmósfera sobria y ebria de secretos escritos en trocitos de papel. Una lunatika con signos de exclamación en la cabeza. Un ninio con signos de interrogación en su cabeza. Un ninio con signos de exclamación y ahora una lunatika con signos de interrogación sobre sus cabezas. Una realidad. Otra realidad. Un mundo. Mutación, ni evolución o involución. Escombros, destrucción. Reconstrucción... simplemente había que construirlos de nuevo. Dos extraños nuevos. Siempre una lunatika y un ninio. Una moneda con 3 caras y una luna descarada. El humo de dos solitarios cigarrillos. Titilan... titilan... luciérnagas candentes en una luna descarada. Y en el suelo, cenizas y polvo de una vieja amistad sacudida por la inercia...

miércoles, 8 de abril de 2009

Mal-Dita Flor-De-Carne



Una flor de carne. Una flor antes a color, ahora cruda. Una flor de carne compacta, chorreante de sangre. Un tallo espinoso, un verde soñoliento que se tiñe de color carmín. Y su raíz no es mas raíz. La raíz es una mano putrefacta que se aferra a la tierra, a una tierra plagada pedacitos de corazones agusanados, descompuestos, desabridos, exprimidos. Sus pétalos emanan un aroma húmedo, pesado, que atraen a esas abejas que lo devoran todo. Esas abejas que se alimentan de carne viva ajena, de un polen diferente al polen. Y vuelan... y merodean... y zumban... gritan y engañan. Y son caníbales voladores.
Y en un principio fue una rosa más roja que la del sacrificio del ruiseñor. Y en un final fue una rosa vampira vertiente de sangre, vertiente de nuestro amor platónico, de nuestro egoísmo más puro. Y es la rosa más sincera de todas, es nuestro reflejo del otro lado del espejo.